Llegó La Mar de Músicas de nuevo a privarme de mi bendita vida. Pero es que La Mar de Músicas también es mi bendita vida. Con ella, regalos. Recogida de mi amiga Gloria Swanson en el aeropuerto, dimes y diretes, noches de conversación y como si jamás nos hubieramos separado. Una vida juntos. Pese a la distancia, siempre mantemos unidas las puntas de una sábana bien doblada. Nuestra vida vertebrada, tiene ramificaciones muy importantes como la música y Chavela en ella es muy significativa. No recuerdo todas las veces que hemos cantado en el coche, a viva voz o más bien gritando "En el último trago". A Chavela no la quisieron sus padres, pero la quiso todo el mundo. Soñaba de niña viendo la Luna, ir a México porque sonaba a mágico. Y México, la hizo grande. En La Mar de Músicas de 2007, año dedicado a México, se iniciaron las gestiones para dedicarle un gran homenaje. Pero Chavela ya estaba enferma. Adios Chavela. Eres mia.

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