viernes, 30 de septiembre de 2011

Only Scott Matthew in the world


Hay canciones que justifican un concierto entero, y éste podría ser el caso. Acabo de llegar a casa después de una orgía de belleza musical, y el encargado ha sido Scott Matthew. Antes de que los Tebar, Sopena y Albarracín hagan sus comentarios al respecto, yo contribuyo con los mios. Y sigo por el principio de esta entrada o por el final del concierto. El grandote de Scott cogió su ukelele y se marcó el hit de Rihanna Only Girl in the world, e hizo una canción, como podéis escuchar llena de delicadeza y belleza. Pero éste sólo fue uno de los momentos del barbudo moderno, que en poco más de una hora, hizo un concierto hermoso, íntimo, triste, delicado, feliz... Mi cuerpo no había pasado por tantos estados desde que dejé los afters. Me han dado  ganas de traermelo a casa y que su música me acompañara una larga temporada, que se encargara de hacer la banda sonora de mi vida, como si de Shortbus se tratara. Como los sueños casi nunca se hacen realidad, me compré el disco. Así no fallo. Eramos poquita gente, pero justo la que se necesitaba. Sentado en un taburete, bebiendo vino, me encantaba como se miraba las uñas como si estuviesen recién pintadas, o como se estiraba esa camiseta capa que llevaba cuando interactuaba con nosotros. Es una reina gigante . Mis amigos se lo han encontrado en el parking del Auditorio y hasta Balta ha chocado su frente con él, contactando con su sudor. No hay nada más grato que descubrir por vez primera al que se merece ser un grande. Te volveremos a ver.

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