martes, 13 de septiembre de 2011
Pa uno que quiere dar trabajo
No eramos más de doscientas personas a las que ayer le dolía que en Murcia no se aprenda de los errores. Se pretenden hacer 1.300 nuevas casas a los pies del Santuario de la Fuensanta. Aquí él que escribe no es que sea devoto de la Virgen, que según mi amiga Tania, no hay Virgen que conceda menos deseos que la Fuensantica, pero sí me gusta ir con mis amigos al Quitapesares, bar-balcón, e intentar ver con mi chico los eclipses de luna desde allí. A mi me duele que me quiten esos pocos rincones que nos quedan en Murcia sin machachar, pero como digo, parace que sólo nos duele a doscientos. Por no dolerle, no le duele a la Diocésis de Cartagena, ni a las monjas Clarisas que son propietarias de casi el 40 por ciento de los terrenos donde se va a construir. Esos terrenos fueron donados por parroquianos para la construcción del Santuario o por fervor a la Virgen. Si estos pobres levantaran la cabeza. Tampoco le duele a mis paisanos que detrás de todo esto se vean nombres de dueños de constructoras implicados en uno de los casos de corrupción más sangrantes de la ciudad de Murcia, caso Umbra, en el que presuntamente nosotros, los murcianos, nuestras arcas, dejaron de cobrar tantos millones de euros, que yo me pierdo. Incluso hubo quien se atrevió a chillar al paso de la manifestación: !Pa uno que quiere dar trabajo, y no lo queréis! La cosa está clara. Se construirá. Pero al menos yo, ya me he quejado.
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